Después de un verano de ocupación alta, la lencería de un hotel ha trabajado al límite: más rotaciones, más lavados, menos tiempo de reposo entre usos y, a menudo, algún préstamo improvisado entre plantas o entre establecimientos del mismo grupo. Cuando llega octubre y la ocupación empieza a bajar, se abre una ventana perfecta para parar, contar y decidir.
Este artículo es una guía práctica para gobernantas, jefes de pisos y directores que quieren cerrar la temporada con el inventario en orden y llegar a la próxima primavera sin sorpresas.
Por qué octubre y no enero
Muchos hoteles dejan la revisión de la lencería para los meses más tranquilos del invierno. El problema es que, para entonces, la ropa gastada ha seguido circulando durante semanas y las decisiones de compra se toman con prisa, cerca de Semana Santa.
Hacerlo al cierre de la temporada tiene ventajas claras:
- El desgaste del verano está fresco: el equipo recuerda qué prendas han dado problemas.
- Hay tiempo para comparar proveedores, calidades y gramajes sin urgencias.
- Los plazos de entrega de textil nuevo, si hay que comprarlo, se cumplen con holgura.
- El presupuesto del año siguiente se puede cerrar con datos reales.
Paso 1: inventario completo
El primer paso es saber cuánto tienes de verdad. No lo que figura en la hoja de compras, sino lo que existe hoy. Conviene contar todo en un mismo día, incluyendo:
- Ropa en las habitaciones.
- Ropa en los office de planta y en el almacén central.
- Ropa que está en la lavandería en ese momento.
- Prendas apartadas por manchas o roturas que nadie ha retirado.
Separa por tipo (sábana bajera, encimera, funda nórdica, funda de almohada, toalla de ducha, de lavabo, de bidé, alfombrín, albornoz) y por medida. Si tu lavandería trabaja con trazabilidad por prenda, este trabajo se simplifica mucho. En Solymar cada prenda lleva un código de barras individual, así que podemos darte el recuento de lo que está en nuestra nave y el historial de lavados de cada pieza.
Paso 2: revisión del estado
Contar no basta; hay que mirar. Una forma práctica de organizar la revisión es clasificar cada prenda en tres grupos:
En buen estado
Blanco uniforme, tejido firme, costuras íntegras, tacto agradable. Sigue en rotación sin más.
Uso secundario
Prendas con un ligero desgaste que no se nota en la habitación, pero que ya no están a la altura para el cliente más exigente. Algunos hoteles las destinan a habitaciones de personal, a limpieza o a uso interno.
Baja definitiva
Manchas que no salen, amarilleamiento, zonas finas o transparentes, rotos, dobladillos deshechos, toallas que ya no absorben. Estas prendas deben salir del circuito. Cada vez que una de ellas llega a una cama, el hotel pierde un poco de imagen.
Quien lava tu ropa cada semana la ve pasar por sus manos más veces que nadie. Una buena lavandería puede apartar las prendas que ya no cumplen y darte un informe de lo retirado. Así la decisión de reposición se toma con datos, no a ojo.
Paso 3: calcular la reposición
Con el inventario y la revisión hechos, toca calcular. La referencia habitual en hostelería es trabajar con varios juegos por cama en rotación: uno en uso, otro en lavandería y otro en reserva, y más si el ritmo de cambios es alto. Compara lo que necesitas según tu número de habitaciones y tu ocupación prevista con lo que realmente tienes en buen estado.
Ten en cuenta:
- Las previsiones de la próxima temporada: si vas a abrir más habitaciones o ampliar servicios (spa, piscina), necesitarás más toallas.
- Los picos de ocupación: el stock debe cubrir la semana más dura, no la media.
- La homogeneidad: mezclar sábanas nuevas con otras muy usadas en la misma habitación se nota. A veces conviene renovar por lotes completos.
Paso 4: decidir entre compra y renting
El fin de temporada es también buen momento para plantearse el modelo. Comprar la lencería implica inversión, almacenaje y gestión de la reposición. En régimen de renting, la lavandería aporta la ropa, la lava y la repone cuando llega al final de su vida útil, y el hotel paga por el servicio.
No hay una respuesta única: depende del tamaño del hotel, de su estacionalidad y de cómo prefiera gestionar sus activos. Lo importante es tomar la decisión con tiempo, no en marzo con la temporada encima. Puedes ver cómo trabajamos la ropa de cama y baño para hoteles y qué opciones encajan con tu establecimiento.
Paso 5: no olvides la restauración
Si tu hotel tiene restaurante, la mantelería merece la misma revisión: manteles con manchas fijadas, servilletas deshilachadas, cubremanteles con quemaduras. Y si tu restaurante está en renting de mantelería con nosotros, el portal de pedidos 24/7 te permite ajustar cantidades a la baja durante los meses tranquilos sin necesidad de llamar.
Un calendario orientativo
- Primera quincena de octubre: inventario y revisión con la lavandería.
- Segunda quincena: cálculo de necesidades y decisión de modelo (compra o renting).
- Noviembre: pedidos, comparación de calidades y cierre de presupuesto.
- Invierno: recepción de textil nuevo e incorporación progresiva a la rotación.
En resumen
Cerrar la temporada revisando la lencería es una de esas tareas poco vistosas que marcan la diferencia al año siguiente. Un inventario real, una revisión honesta del estado y un plan de reposición hecho con calma evitan compras urgentes, habitaciones con ropa gastada y reseñas que nadie quiere leer.
Si tienes un hotel en San Roque y Sotogrande, Algeciras o la Costa del Sol occidental y quieres afrontar la próxima temporada con otra organización, contáctanos. Hacemos una visita sin compromiso, te enviamos propuesta en 48 horas y el servicio puede arrancar en 7 a 10 días.